Robo de US$100 millones en bitcoin: caso Coldcard
Foto: EFELa inteligencia artificial no lo vio. Y costó más de US$100 millones en bitcoin. La empresa canadiense Coinkite, fabricante de los monederos fríos Coldcard —uno de los más respetados por los usuarios de criptomonedas—, reconoció que sus revisiones de código asistidas por IA no detectaron la vulnerabilidad que permitió el robo.
La compañía, con sede en Toronto, explicó que analizó sus sistemas críticos con inteligencia artificial incluso semanas antes de los ataques, y que después del incidente volvió a probar el código con varios modelos avanzados: ninguno identificó el fallo.
Dónde estaba el error
Lo más inquietante del caso es la naturaleza del bug. Según Coinkite, el error se encontraba en la interacción entre dos submódulos no relacionados, y no en el código principal ni en la lógica criptográfica — justo las áreas en las que suelen concentrarse las revisiones.
Es decir: los auditores, humanos y máquinas, buscaban donde los bugs “viven normalmente”. Este vivía en el espacio entre dos piezas.
La lección para el mundo cripto
El caso golpea la confianza en la seguridad de los monederos fríos, considerados durante años el estándar de oro del resguardo. Si la IA que revisa el código no ve el problema, y los humanos tampoco, ¿qué queda?
La respuesta de la industria es incómoda: más capas de auditoría, más pruebas independientes y menos fe ciega en cualquier herramienta — incluida la inteligencia artificial que prometía eliminar los errores humanos.
La cifra clave
US$100 millones robados, cero detecciones previas por IA. El caso Coldcard es la advertencia más cara hasta ahora: la IA puede acelerar la auditoría, pero todavía no puede reemplazar el escepticismo.


