Deudas informales: cómo salir de ellas paso a paso
Imagen: elDineroLas tasas de interés de los préstamos informales pueden superar el 20 % mensual y el monto adeudado puede duplicarse en poco tiempo. Pedir dinero al fiado, la casa de empeño, el préstamo familiar o el usurero parece rápido y fácil, pero tiene un precio alto: estas deudas no crean historial crediticio y quedan fuera de la protección de las leyes.
Por qué son una trampa
La urgencia nubla el análisis. Una emergencia médica, por ejemplo, puede llevar a aceptar condiciones que después se vuelven imposibles de pagar: a medida que pasan los meses, la deuda sigue igual porque los intereses se comen cada cuota. Algunos prestamistas informales incluso recurren a métodos violentos para cobrar, y como la operación no está registrada, la persona no tiene a quién reclamar.
Lo que hay que preguntar antes de pedir
Antes de comprometerse, conviene responder cinco preguntas: ¿qué porcentaje del presupuesto puedo destinar a pagar la deuda? ¿Me queda dinero para los gastos del hogar? ¿Pueden mis garantes pagar si yo no lo hago? ¿Qué consecuencias tiene no pagar? ¿Vale la pena arriesgar la garantía que ofrezco —el solar, el carro, la casa— por ese préstamo?
La estrategia de la bola de nieve
Si la deuda ya existe, salir es posible con método. El “efecto bola de nieve” consiste en pagar primero la deuda más pequeña y luego ir subiendo, usando el dinero liberado de cada cuota para atacar la siguiente, hasta saldar la de mayor monto. Para sostener el ritmo conviene buscar varias fuentes de ingreso, de modo que el pago no desplace las necesidades básicas del hogar.
La lectura práctica
Salir de las deudas informales requiere dos movimientos simultáneos: dejar de alimentar la deuda y construir historial crediticio con el sistema formal. Antes de cada préstamo, conviene comparar: la banca regulada ofrece tasas menores y protege al consumidor. La salida no es mágica, pero sí es un camino con pasos claros.


