Reino Unido prohíbe las gafas de Meta en los tribunales de Inglaterra y Gales
Imagen: The GuardianLos tribunales de Inglaterra y Gales prohibieron este martes las gafas inteligentes de Meta: el servicio de tribunales (CTS) las confiscará a cualquier persona que intente entrar con ellas en un edificio judicial. La medida, revelada por The Guardian, se suma a la prohibición que Nueva York impuso el mes pasado y al creciente rechazo a unos dispositivos que pueden grabar video sin que los demás lo sepan.
Cómo funcionará la prohibición
El His Majesty’s Courts and Tribunals Service, que gestiona todos los tribunales penales, civiles y de familia de Inglaterra y Gales, advirtió que las gafas de Meta serán retiradas en la entrada y devueltas al salir. Una portavoz explicó que “existen restricciones claras para tomar imágenes o videos en tribunales, por eso está prohibido el uso de gafas de Meta”.
La diferencia con los teléfonos es notable: los smartphones sí pueden entrar, con la condición de que no se usen para grabar el procedimiento. Para las gafas no habrá excepción.
El escándalo de las “gafas pervertidas”
Meta vendió 7 millones de pares de estas gafas el año pasado, con precios de entre 269 y 469 libras. Su capacidad para grabar sin permiso —sobre todo a mujeres— les valió el apodo de “gafas pervertidas” y provocó prohibiciones en restaurantes, teatros y pubs, incluidos los 800 locales de Wetherspoons.
No es la primera vez que las gafas generan problemas judiciales: a principios de año, un demandante fue acusado de usarlas en el Tribunal Superior para recibir “instrucciones” mientras declaraba, y en febrero los guardias de seguridad de Mark Zuckerberg aparecieron con ellas en un juicio en California, lo que llevó a la jueza a amenazarlos con desacato.
El precedente de Nueva York
El sistema judicial de Nueva York anunció en julio su propia prohibición para impedir que alguien “grave de forma subrepticia los procedimientos judiciales”. Meta no quiso comentar la prohibición británica, aunque defiende que las gafas emiten una luz cuando están grabando.
La cifra clave: 7 millones. Los pares de gafas que Meta vendió el año pasado, en el centro de la mayor controversia de privacidad que recuerda la industria wearable.


